Quedan menos de 50 días para enfrentarme al mayor reto de mi vida: el Camino de Santiago en bicicleta.
No sé muy bien como ha surgido la idea, ni como he llegado a este punto, pero ya no hay marcha atrás. Tengo una flamante Rockrider 8.1 comprada de oferta en Decathlon y ya son muchas las personas que me han dicho que no voy a completarlo, así que ahora tengo que hacerlo.
Siempre me gustó andar en bici y especialmente la mecánica relacionada con la misma, hace muchos años hacía algunas salidas, pero nada serio. Al final me cansé, había otros deportes más divertidos o al menos en los que no era necesario “sufrir” tanto y me convertí en un perezoso propietario de una Rieju RJ en la que no era necesario pedalear.
Debido a mi nula preparacion, este viaje va a ser una prueba de mi capacidad de resistencia física y mental. Por delante me esperan unos ochocientos kilómetros para completarlos en diez etapas, atravesando más de doscientas localidades ubicadas en seis provincias distintas.
De momento ya he comenzado con paseos en bici por los alrededores y haciendo kilómetros a ritmo suave en la bicicleta estática en el gimnasio, las sensaciones no son buenas, pero no me queda más remedio que continuar y esforzarme si no quiero volver a casa el segundo día con la palabra fracaso tatuada en la frente.
Se aceptan apuestas.

